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LETRAS, MÚSICA & DELIRIOS VARIOS

el abre cartas de oro y el fuego de prometeo (una fábula política)


prometeo
Florencio Vásquez, si mal no recuerdo, bostezaba sentado en la ultima fila del auditorio mientras el expositor del seminario patrocinado por la embajada de Grecia hablaba en tono solemnemente lánguido del dios Prometeo, quien, habiendo robado el fuego de la
inteligencia a los dioses, se lo habría entregado al hombre y por ello aparece eternamente condenado a ser presa de un águila devorándole el hígado. La verdad sea dicha, para mí, ver a Florencio sentado ahí, es tan sorpresivo como un político estudiando concienzudamente un proyecto de ley-  aunque no tanto como sorprender a un comunista rezando la coronilla- . Lo suyo es la política, y precisamente ahí está la paradoja Vásquez – como yo la llamo- , puesto que fue precisamente en Grecia donde el gobierno en la polis devino en arte.
Desde los tiempos del colegio,  Florencio – el paradójico- mostró un gran interés en todas las actividades donde pudiese alimentar el fuego intenso de la vanidad, léase: presidente de curso, imán para los micrófonos en actos públicos y demás actividades afines para alimentar el ego. Dónde hubiere una cámara fotográfica o filmadora de video que diera cuenta de su infinita bondad hacia el prójimo, Vásquez cual ser provisto del don de la ubicuidad, aparecía indefectiblemente en primera fila con su sonrisa de plasticina y aquel  jopo en su cabello a lo Presley que denotaba una laboriosa preocupación por aquel  detalle. Se podría estimar que tal faena capilar tomaría mínimo unos 10 minutos frente al espejo. Años después entraría a las grandes ligas del partidismo leninismo, léase también, dos puntos, candidato eterno a concejal, (detestaba la idea de terminar siendo sectorialista de alcantarillado en  alguna comuna de medio pelo)

 Años de sudor y dolor de pies , años  arengando a las masas para granjearle un sillón en la cámara baja al compañero, correligionario o camarada de turno. Hasta que un buen día soleado, brillante como el resplandor del oro puro, es investido como Jefe de Gabinete de un Alcalde. Ya no son las ligas mayores para Florencio Vásquez Vásquez, es el Jet “Seat”, la alfombra roja celestial que lo llevaría a viajar por el mundo, pregonando con manos en alto y vox exultante que: “la gente debería saber la trascendencia que tiene pa la gente (sic) el ser Jefe de Gabinete del Sr. Alcaldee, pa la señora Juanita , pa poner un ejemplo”
Un par de lustros habran pasado desde el meteórico ascenso político de Vásquez, y durante todo ese tiempo no tuve noticias de él, hasta que un día parcialmente nublado como de un gris plastificado, llega a mi casa, apuradísimo, mucho más gordo y más sudoroso que de costumbre a entregarme un inesperado obsequio, un abre cartas de oro contenido en hermoso embalaje. Aclaro desde ya que no es el tipo de objetos que me quiten el sueño, pero igual se agradeció el gesto.
Ya han pasado tres años desde que recibí aquel abre cartas, que dicho sea de paso lo uso  para cortar limones y  rascarme la espalda mientras cocino. Y de Vásquez, poco y nada puedo decir,  ya que desde el incidente del intempestivo regalo, no he tenido  noticias de él. Y, para ser sincero, sus quehaceres neo-políticos no es que me quiten el sueño ni mucho menos. Es más, ya me había olvidado de tan importante Jefe de Gabinete, pero , cosas de la vida , volvió a mi cabeza su recuerdo cual gordo relampagazo, precisamente hoy , porque de tanto cortar limones con el famoso abre cartas, este remilgado objeto mostró su verdadera substancia, no era de ese oro fundido bajo el fuego de la inteligencia de los dioses, sino que bajo las letras “Design in Spain, Made in China”, se develó un duro plástico de color gris, muy útil como rascador de espaldas y para cortar todo tipo de limones en la comodidad de mi hogar dejando en el pasado, dicho sea de paso,  a esos engorrosos cuchillos de cocina.

A mi amigo Pepo, con genuino aprecio.

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