acróbata

 

 

 

 

 

 

Agitado corazón
de acróbata,
latiendo libertino y juguetón.

La soberbia en la lengua
como antorcha afilada.

Su aliento trasnochado, comulgando

con las criaturas de los callejones.

Un día sin nombre,

sin santoral ni obituario,

se escuchó el tranco sordo

de sus enmohecidos zancos.

Perdido

entre calles avinagradas

por la desidia,

¡ enfant gatê!
escuchó dentro su cabeza

el miedo se esparce como gas
cuando se está sólo. 

Acróbata

debes
mutar el miedo
en ilusión..
En una mano el corazón,
en la otra, la razón

Sus manos empuñadas
se tornan incandescentes

como soles rebeldes,

imposible distinguir entonces,

lo uno de lo otro.

enfant gatê ,

Una vez más  a  deshacer los pasos incautos.

Los brazos de su madre ya no lo esperan.

Debe volver al río del destino
a mirar por última vez,

su reflejo pétreo en la corriente.

 La senda a seguir, ante faros narcisos  

es la  mezquina oportunidad de descubrir

entre las grietas de su rostro trasnochado,

que  las certezas se marcharon rio abajo

el miedo se esparce como gas
cuando se está solo.

Premunido de una guitarra
y la rutina que casi nunca falla,
acróbata se prepara

a recorrer diferentes caminos

a presentar siempre la misma función,

en una mano la razón.

en la otra el corazón.
pero, con las manos abiertas
ya no hay elección.

eco de cometas

Eres delicado eco de cometas orbitando el silencio.

Abres puertas y ventanas, cuando el cielo es claustro de vanidad.

Tu mirada desprende la herrumbre de mis huesos de cristal.

Deseclipse de un planeta,

cosmos trizados por el miedo

Mas, tus cabellos ahora derramados son

Rectitud

Sabiduría

Sosiego

Bajo un sol que no olvida la sombra y el engaño

Entre el trueno de la distancia

Al margen del abismo sideral

besaré tus labios

te abrazaré desnudo

En un instante, conquistaremos la eternidad.

anti – ideas

Clavos refulgentes, como meteoritos, vuelven al profano altar.

Como necesitan las almas de la sombra un consuelo.

La vida es precariedad, es azar de lunas y mares

La muerte es racimo de luceros afilados, antesala del abismo

vértigo inesperado.

El amor se consume en el fuego de la esperanza,

cuando todo acaba, todo vuelve a empezar.

El amanecer se perfila claro

entre romances húmedos de luna llena,

solaz de moralina , el atardecer es de los amantes, su agonía.

Entre los muros de la locura y el hacinamiento

ratas mendaces orquestan el viejo engaño al gato nuevo.

Piadosas verdades de una vida de mentiras.

Ojo de celador, mano de usurero,

se muerde la cola el perro sabueso.

La libertad se acuña en la cara de una moneda secular,

la salvación se acuña en el sello de una moneda sin tiempo ni lugar.

no sé

No sé qué sucederá en otoño

No sé si tus besos serán míos

y nuestros anhelos, compartidos.

No sé que acontecerá mañana.

Solo sé que arrebataría un trozo de firmamento

con tal que, en este día, enciendas un candil de estrellas

para no perderte entre pesadillas y tormentos.

No sé hacia donde dirigirá nuestra barca, el viento.

No sé a que puerto arribaremos.

Ni que gente conoceremos.

Solo sé que mis manos ante la zozobra

sostendrán firme tu cintura,

mientras crujen los maderos en invierno

mientras lloran las velas sin aliento.

No sé si me amaras mañana,

solo sé que, hoy serás la primera piedra

y yo, el mortero

del lugar que guarnecerá nuestro amor verdadero.